El impacto internacional y la seguridad de los depósitos
La reciente intervención de Ueno Bank en Paraguay, dispuesta por el Banco Central de ese país el pasado 2 de noviembre de 2026 tras registrarse un índice de solvencia inferior al 50% del mínimo requerido, ha dejado temporalmente sin acceso a sus cuentas a millones de clientes. Este suceso internacional ha reabierto el debate en diversos mercados latinoamericanos sobre la estabilidad de la banca y la proteccion ahorros peruanos ante situaciones de insolvencia institucional.
Para los usuarios del sistema financiero peruano, la preocupación gira en torno a los mecanismos de resguardo vigentes si una entidad deja de operar con normalidad. Aunque el marco regulatorio nacional cuenta con herramientas específicas, el alcance y la efectividad de estos respaldos varían de manera sustancial dependiendo de si el dinero se encuentra depositado en la banca tradicional o en el sector cooperativo.
¿Cómo funciona el Fondo de Seguro de Depósitos en el sistema tradicional?
En el ámbito de la banca tradicional y las instituciones financieras formales, el principal escudo para los clientes es el Fondo de Seguro de Depósitos (FSD). Esta herramienta jurídica y financiera tiene como propósito salvaguardar el dinero de los depositantes frente a la eventual salida del mercado de una entidad miembro por problemas de insolvencia o quiebra.
Actualmente, el FSD agrupa a un total de 41 instituciones autorizadas: 21 bancos comerciales, cinco empresas financieras, 11 cajas municipales de ahorro y crédito, y cuatro cajas rurales. Para el periodo comprendido entre septiembre y noviembre de 2026, el monto máximo de cobertura establecido asciende exactamente a S/123.000 por cada depositante y por cada entidad financiera integrante del sistema.
Esta normativa implica que si un ahorrista mantiene fondos repartidos en distintas instituciones miembros, podrá reclamar la cobertura estipulada de manera independiente en cada una de ellas hasta alcanzar el tope fijado. Entre los productos financieros amparados se encuentran los depósitos nominativos, tales como cuentas de ahorro, cuentas corrientes, depósitos a plazo fijo y los fondos acumulados por compensación por tiempo de servicios (CTS), contemplando también los intereses acumulados hasta el momento de la intervención.
La protección específica en cooperativas de ahorro y crédito
El panorama normativo presenta diferencias notables al analizar el sector de las cooperativas de ahorro y crédito (Coopac). A diferencia de los bancos y las financieras tradicionales, estas organizaciones no operan captando recursos del público en general, sino que restringen sus operaciones y la recepción de fondos exclusivamente a sus socios inscritos.
Para brindar estabilidad a este sector, opera el Fondo de Seguro de Depósitos Cooperativo (FSDC), un mecanismo cuya aplicación comenzó a regir formalmente desde el año 2025. No obstante, la incorporación de las entidades a este esquema no se produce de forma automática por el simple hecho de estar registradas; cada cooperativa debe cumplir con un periodo previo de acreditación y pago de sus aportaciones correspondientes durante 24 meses continuos.
De acuerdo con los registros oficiales publicados por el propio FSDC, un total de 175 cooperativas disponen actualmente de esta cobertura para proteger el patrimonio de sus socios. La distribución de los montos máximos se divide en dos escalas: 157 cooperativas cuentan con una protección de hasta S/5.000, mientras que otras 18 entidades alcanzan un nivel de respaldo de hasta S/10.000 por socio.
Límites conocidos y diferencias institucionales
El análisis comparativo entre los mecanismos vigentes en Paraguay y Perú evidencia que, si bien existen redes de seguridad institucionalizadas, los volúmenes de cobertura varían ampliamente según la naturaleza de la entidad. Mientras que el sistema bancario tradicional ofrece un respaldo elevado de S/123.000 por depositante, las cooperativas adheridas al FSDC operan con topes considerablemente menores de S/5.000 y S/10.000, reflejando el perfil de riesgo y la escala de cada segmento dentro de la economía nacional.
