De fruto seco a ingrediente tecnológico para la industria
Durante años, el consumo de pistacho en los mercados se ha asociado de manera casi exclusiva al formato de snack salado o tostado. Sin embargo, desde la perspectiva de la tecnología de los alimentos, este fruto seco constituye una materia prima dotada de una notable versatilidad. Sus propiedades organolépticas, que abarcan desde el color y el aroma hasta la textura y el perfil de sabor, permiten su diversificación industrial en múltiples formatos. Entre ellos destacan el grano calibrado, el granillo, las harinas especializadas, las pastas puras y las cremas untables. Esta polivalencia impulsa su aplicación en sectores tan exigentes como la chocolatería, la heladería, la pastelería, la panadería y la alta restauración, abriéndose paso en fórmulas industriales complejas donde la calidad del ingrediente marca la diferencia.
En este contexto de transformación, la iniciativa empresarial liderada por Víridi Horizons busca redefinir el papel del sector primario en el país. El proyecto nació en 2022 de la mano de Salvador García, fundador de Ebury, y de David Soler, experto en el cultivo de este fruto. Ambos identificaron que, a pesar del rápido crecimiento de la superficie dedicada a este cultivo en el territorio nacional, existía un vacío estructural en el tejido empresarial e industrial capaz de acompañar al producto a lo largo de todo su ciclo de vida, maximizando el valor añadido generado localmente.
Integración vertical y control de toda la cadena de valor
El modelo de negocio de la compañía se fundamenta en una estrategia de integración vertical que abarca prácticamente todas las fases del proceso productivo. Desde la selección y gestión de las fincas hasta las labores de recolección, procesado, transformación y comercialización final, el operador se especializa en exclusiva en este fruto seco. Según los datos aportados por la entidad, la empresa gestiona actualmente más de 1.200 hectáreas en propiedad y colabora en superficies similares pertenecientes a terceros con diferentes variedades, sistemas de riego y tipologías de suelo.
Esta aproximación integral busca solventar una de las debilidades históricas del sector agrario en el país: la fragmentación y la falta de escala industrial. Al centralizar los servicios agronómicos, la maquinaria especializada y el procesado, la organización pretende garantizar una trazabilidad completa. Las decisiones tomadas en el campo sobre portainjertos, sistemas de riego o selección varietal repercuten directamente en el comportamiento del producto que posteriormente reciben los fabricantes de alimentación, un aspecto crucial para garantizar la regularidad entre lotes y satisfacer los estándares de la industria moderna.
Innovación aplicada con el Víridi Application Lab
Para conectar de forma efectiva la producción agrícola con las necesidades de la industria transformadora, la compañía puso en marcha el Víridi Application Lab. Esta unidad operativa, creada en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid, traslada el conocimiento agronómico al diseño de formulaciones a medida para chocolateros, pasteleros y fabricantes de productos elaborados. El objetivo tecnológico trasciende la mera comercialización de pasta de pistacho; se centra en estudiar cómo se comporta el ingrediente ante distintas temperaturas, su estabilidad, su capacidad aromática y su perfecta integración en procesos industriales complejos.
De este modo, iniciativas orientadas a la innovación alimentaria y a la excelencia en eventos sectoriales —como los debates impulsados en foros especializados del sector agroalimentario, en la línea de lo analizado en encuentros como Auténtica 2026— ponen de manifiesto la importancia de dotar a la materia prima de un perfil tecnológico avanzado para competir en los mercados internacionales.
Expansión agroindustrial y nueva planta en Alcobendas
El plan estratégico de la compañía contempla consolidar su salto definitivo de operador agrícola a actor agroindustrial y tecnológico de referencia. Para superar el déficit histórico de infraestructuras de transformación en España, la organización avanza en la puesta en marcha de su primera fábrica de procesado de pistacho en Alcobendas, un centro pionero en su categoría dentro de la Comunidad de Madrid.
Este nuevo hito industrial permitirá incrementar de manera notable los volúmenes gestionados y reforzar la presencia de la marca en los eslabones avanzados de la cadena de valor. Con este despliegue, la entidad persigue evitar la exportación masiva de materia prima sin transformar, reteniendo en territorio nacional el conocimiento, la tecnología y el valor añadido generado en torno a un cultivo que exige una visión a largo plazo debido a sus largos periodos de maduración y a las particulares condiciones climáticas que requiere.
