Un crecimiento sostenido de los ingresos públicos
La recaudación fiscal en España ha mantenido una trayectoria ascendente y firme durante los tres primeros trimestres del año, registrando un incremento interanual del 10% hasta alcanzar un volumen total de 248.326 millones de euros, según los datos difundidos por la Agencia Tributaria. A excepción del mes de agosto, que experimentó una alteración en su ritmo por motivos de calendario, los ingresos tributarios han avanzado de forma constante a tasas de doble dígito mes a mes. Este volumen demuestra la solidez de los ingresos tributarios frente a un entorno macroeconómico marcado por la incertidumbre geopolítica internacional y las tensiones en los mercados energéticos globales.
El impacto de las rebajas fiscales en los carburantes
El avance generalizado de la recaudación fiscal se ha producido contracorriente, soportando una notable minoración de ingresos derivada del sector energético. El impuesto sobre hidrocarburos sufrió una contracción del 13% en el conjunto del periodo acumulado, profundizando la caída hasta el 25% si se analiza de forma aislada el mes de septiembre. Esta corrección responde directamente a la batería de medidas de alivio aprobada por el Ejecutivo para amortiguar el encarecimiento de la energía y las materias primas motivado por el conflicto bélico en Oriente Próximo y el bloqueo de rutas comerciales clave para el transporte internacional de petróleo y gas.
Desde el inicio de las tensiones geopolíticas a finales de febrero, el Gobierno articuló diversos paquetes de ayudas públicas valorados de manera estimada en unos 12.000 millones de euros. En lo que respecta estrictamente al ámbito fiscal, estas iniciativas restaron aproximadamente 3.000 millones de euros a las arcas del Estado hasta el noveno mes del año. Entre las medidas aplicadas figuraron reducciones temporales del IVA aplicable a la electricidad, el gas y los carburantes —un conjunto de exenciones que en la actualidad ya no se encuentran activas—, con un coste recaudatorio de 1.169 millones de euros. No obstante, la mayor merma procede de los 1.383 millones de euros asociados a la rebaja de los tipos impositivos en el Impuesto Especial sobre Hidrocarburos. La situación se intensificó en septiembre con la ampliación del descuento al gasóleo, que pasó de 10 a 20 céntimos por litro debido a un incremento superior al 15% en su precio de venta.
El comportamiento del IRPF y el resto de figuras tributarias
Para compensar la menor recaudación en el ámbito energético, el resto de las grandes figuras tributarias mostraron un dinamismo excepcional que permitió absorber el impacto negativo. El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se consolidó un ejercicio más como el principal motor de los ingresos públicos, experimentando un avance del 12,5% y situándose en los 118.068 millones de euros, lo que representa prácticamente la mitad de la recaudación total del Estado hasta la fecha.
Este comportamiento alcista del IRPF refleja el buen momento operativo del mercado laboral, sustentado en cifras máximas de afiliación a la Seguridad Social, así como las sucesivas subidas salariales y de las pensiones aplicadas en los últimos ejercicios. Estas mejoras retributivas han propiciado un incremento de los tipos impositivos medios, al no haberse aplicado procesos de deflactación en los tramos del impuesto para adaptarlos a la evolución de la inflación. Por su parte, el Impuesto sobre Sociedades acumuló un crecimiento superior al 25% interanual a pesar de no registrar ingresos significativos en septiembre, impulsado por la menor cuantía de las devoluciones tributarias vinculadas a la anulación judicial de varias modificaciones introducidas en la reforma fiscal de 2016. En paralelo, el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) creció un 8,1% hasta los 81.181 millones de euros, mientras que el conjunto de los impuestos especiales experimentó un retroceso del 8,5%, quedándose en los 15.718 millones debido al lastre ejercido por las rebajas fiscales en los productos energéticos.
