Extinguido el incendio en el garaje de Castilla-Hermida
El operativo de emergencias ha logrado sofocar por completo el incendio garaje Castilla-Hermida, un aparatoso suceso registrado en la capital cántabra que ha generado una intensa alarma vecinal y movilizado a los servicios de seguridad. El fuego se declaró poco antes de las 9:00 horas en los bajos de un edificio residencial situado en la calle Leopoldo Pardo, un vial muy transitado de la popular zona norte de la ciudad. Según las primeras valoraciones ofrecidas por las autoridades locales, el incidente se ha saldado sin daños personales de gravedad, aunque los equipos médicos procedieron a trasladar a un vecino de avanzada edad a un centro hospitalario.
La alcaldesa de Santander, Gema Igual, confirmó la ausencia de heridos graves tras una intervención que se prolongó durante casi dos horas. Hasta el lugar se desplazaron de forma inmediata efectivos de los Bomberos de Santander, dotados con tres vehículos autotanques y un equipo ligero de apoyo material, además de dotaciones de la Policía Local, la Policía Nacional y sanitarios del servicio de urgencias 061. Mientras los bomberos realizaban las labores de ventilación y refrescaban la zona afectada, los responsables municipales subrayaron que todavía es precipitado avanzar las causas exactas del siniestro a la espera de que los peritos emitan un informe técnico definitivo.
Un coche eléctrico en carga, posible origen del fuego
Las primeras pesquisas apuntan a que el origen del fuego se encuentra en un vehículo eléctrico que se hallaba conectado a la red para su recarga en el interior de un local utilizado por la empresa de alquiler de automóviles Guppy. El inmueble afectado, un edificio de cinco alturas que alberga una decena de viviendas distribuidas a razón de dos por planta, se sitúa exactamente entre los portales 7 y 9 de la mencionada calle Leopoldo Pardo.
El elemento más llamativo del suceso, que provocó momentos de gran tensión entre los residentes y curiosos congregados en las inmediaciones, fue la densa humareda negra generada por las llamas. Esta columna de humo fue visible desde numerosos puntos de Santander, desatando la preocupación ciudadana y atrayendo a multitud de personas que siguieron de cerca el despliegue operativo. Varios residentes de la zona indicaron ante los medios que el fuerte olor a goma quemada fue la primera señal de alerta que percibieron antes de comprobar cómo el humo comenzaba a propagarse rápidamente por la fachada hacia las plantas superiores.
Desalojo de vecinos y afectación al entorno escolar
La evolución del fuego obligó a modificar los protocolos de seguridad de forma sucesiva. En una primera fase, los servicios de emergencia solicitaron a los residentes del bloque que permanecieran confinados en el interior de sus viviendas por precaución ante la toxicidad del humo. Sin embargo, minutos después y ante la persistencia de las altas temperaturas y la humareda, se ordenó el desalojo preventivo de todo el edificio. Una docena de los vecinos afectados fueron acogidos temporalmente en las dependencias del cercano centro cívico Tabacalera, situado a escasos metros del lugar de los hechos.
El incidente también repercutió en la actividad ordinaria de la zona escolar colindante. El colegio Arce Bodega, cuyo patio trasero limita con el inmueble afectado, restringió el acceso de los alumnos a sus instalaciones durante los primeros momentos de la mañana por motivos estrictamente preventivos, según informó la Policía Local. Por su parte, varios vecinos del entorno señalaron que la presencia de este punto de recarga de vehículos eléctricos en los bajos de viviendas residenciales generaba cierta inquietud vecinal previa, un debate que ahora cobra nueva actualidad tras el susto vivido en pleno corazón de Castilla-Hermida.
