La oferta de alquiler en España ha registrado un retroceso histórico durante los últimos siete años. Según los datos difundidos por el portal inmobiliario Expansión a partir de las estadísticas de Idealista, el mercado de arrendamiento de larga estancia contaba en 2025 con un total de 510.091 anuncios, frente a los 902.664 registrados en 2018. Esto representa una contracción del 44%, lo que se traduce en la desaparición de casi 393.000 viviendas del circuito tradicional de arrendamiento en todo el territorio nacional.
Este acusado descenso en la vivienda en España coincide temporalmente con un periodo marcado por la aprobación de diversas normativas de intervención en el mercado, como la Ley de Vivienda y los topes aplicados a la actualización de las rentas. Desde el sector inmobiliario se apunta a que estas medidas regulatorias han generado un clima de incertidumbre jurídica y un notable incremento de la presión normativa sobre los propietarios. Como consecuencia de este contexto, numerosos pequeños y medianos caseros han optado por retirar sus inmuebles del mercado de larga duración, redirigiéndolos hacia fórmulas alternativas como el alquiler de temporada o de habitaciones —que inicialmente quedaban fuera de dichas restricciones— o decidiendo directamente la venta de los activos.
Un desplome del 44% en el parque de alquiler
La magnitud del ajuste queda reflejada en la comparativa global de anuncios de alquiler de larga estancia entre los años 2018 y 2025. La pérdida de casi 400.000 unidades en este periodo pone de manifiesto las dificultades estructurales a las que se enfrenta el mercado inmobiliario para retener e incrementar el parque residencial destinado a residencia habitual. Esta contracción generalizada no solo afecta a la disponibilidad de inmuebles, sino que retroalimenta las tensiones en los precios y dificulta el acceso a la vivienda para amplios segmentos de la población.
El análisis pormenorizado de las cifras de Idealista alquiler muestra que la tendencia a la baja se extiende de manera muy generalizada por el territorio nacional. En concreto, hasta 41 de las 50 provincias españolas han visto disminuir su número de anuncios disponibles en comparación con los registros de 2018, evidenciando una menor presencia de unidades residenciales en el circuito de arrendamiento habitual.
Madrid y Cataluña lideran la contracción de la oferta
El impacto territorial de este fenómeno ha afectado con especial dureza a los grandes polos urbanos y económicos del país. La Comunidad de Madrid encabeza el descenso en términos absolutos, al haber perdido 137.411 anuncios en el periodo analizado, pasando de 252.442 viviendas ofertadas en 2018 a 115.031 en 2025. A corta distancia se sitúa Cataluña, que ha registrado una reducción de 124.582 unidades, desplomándose desde los 174.994 anuncios iniciales hasta los 50.412 actuales.
Otras regiones también han experimentado caídas notables, aunque a mayor distancia de las dos grandes autonomías. Andalucía ha visto desaparecer 34.403 anuncios de su parque disponible, mientras que la Comunidad Valenciana y Galicia han registrado recortes de 14.499 y 14.428 viviendas respectivamente. Si se desciende al nivel de capitales de provincia, la situación es igualmente restrictiva: Madrid capital ha perdido 117.558 anuncios y Barcelona capital ha reducido su oferta en 94.130 unidades, reflejando el alcance del fenómeno en los principales núcleos urbanos.
Excepciones al retroceso: provincias donde crece el alquiler
A pesar de la tónica general de contracción, el análisis territorial también identifica contadas excepciones donde el número de inmuebles disponibles ha logrado incrementarse. En el ámbito autonómico, La Rioja figura como la única comunidad donde la caída oferta alquiler no se ha materializado, registrando un ligero aumento de 282 viviendas adicionales para pasar de 2.236 a 2.518 anuncios.
Asimismo, en el plano provincial destacan territorios como Alicante, que ha sumado 4.312 anuncios más hasta alcanzar las 31.494 unidades, junto a incrementos más moderados en provincias como Castellón, con 1.307 viviendas adicionales, Jaén, Cáceres y la propia La Rioja. En el caso de las capitales de provincia, una decena de localidades han conseguido elevar su oferta desde 2018, lideradas por Jaén, Castellón de la Plana, Palencia, Logroño y Ávila, lo que evidencia dinámicas locales muy heterogéneas en el conjunto del país.
