La postura de Renfe ante el paro del 29 de octubre
La convocatoria de una jornada de huelga de 24 horas prevista para la huelga renfe 29 de octubre ha abierto un escenario de discrepancias institucionales entre la operadora ferroviaria y las organizaciones sindicales. Renfe ha manifestado públicamente que ha cumplido de forma íntegra con la totalidad de los compromisos adquiridos en el acuerdo alcanzado el pasado 9 de febrero. Dicho pacto permitió en su momento la desconvocatoria de los paros previstos para los días 10 y 11 de febrero, tras el accidente registrado en Adamuz y la necesidad de reforzar el sistema ferroviario estatal.
Frente al anuncio de movilizaciones por parte del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf), la empresa pública defiende que las actuaciones que le correspondían ejecutar de manera directa se han desarrollado por completo. Asimismo, la compañía argumenta que buena parte de las reclamaciones trasladadas por los representantes de los trabajadores escapan de su ámbito estrictamente competencial, involucrando a otras administraciones y organismos públicos del sector.
Las razones y reivindicaciones del Sindicato de Maquinistas
Por su parte, la perspectiva sindical difiere notablemente respecto al grado de ejecución de los acuerdos previos. Semaf sostiene que el paro convocado de 00:01 a 23:59 horas en todas las empresas del grupo responde a un persistente bloqueo administrativo. Según la organización, las negociaciones mantenidas no han fructificado debido a la lentitud burocrática en la coordinación entre los distintos ministerios y entidades públicas implicadas, como el Ministerio de Transportes, Adif, la propia Renfe y la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF).
Entre los motivos que han motivado la protesta, el sindicato detalla la paralización de avances clave en materia de seguridad ferroviaria, la implantación de protocolos ante emergencias meteorológicas, las condiciones de contratación y la mejora de la fiabilidad del material rodante. Además, reclaman soluciones técnicas para las incidencias mecánicas, la correcta aplicación de los tiempos de conducción y el desbloqueo de los coeficientes reductores para la edad de jubilación de los maquinistas. La organización demanda asimismo aplicar el acuerdo del 7 de mayo para las nuevas promociones e íntegramente el protocolo de 1990 sobre atención tras un arrollamiento.
Estado de las medidas en empleo, seguridad y mantenimiento
En relación con el desglose de las actuaciones ejecutadas, Renfe sostiene que el seguimiento por parte de las administraciones demuestra el cumplimiento de lo pactado. Respecto a las 24 medidas que se encontraban fuera de su competencia directa, la compañía señala que 17 ya se han materializado, mientras que en las 7 restantes se progresa a través de los cauces administrativos y técnicos establecidos, recordando que el acuerdo inicial no contemplaba plazos cerrados para su finalización.
En el ámbito del empleo, la empresa asegura que materializó la tasa adicional de contratación para sumar hasta 1.200 trabajadores orientados a reforzar la operación y la seguridad, completando los procesos de movilidad previos a las Ofertas Públicas de Empleo (OPE) y desmintiendo irregularidades con el personal de ingreso al afirmar que ningún trabajador se encuentra en situación de beca. En cuanto al mantenimiento, la operadora destaca la internalización de labores, el refuerzo con personal propio y el incremento de la carga de trabajo en diversas bases técnicas.
Impacto en los viajeros y diferencias normativas
Por último, Renfe ha lamentado profundamente la convocatoria de huelga por el impacto directo y las molestias que esta movilización puede ocasionar a los viajeros, a pesar de haber cumplido de forma rigurosa con sus obligaciones empresariales y con lo estipulado en el convenio colectivo firmado el pasado mes de julio.
Asimismo, la operadora ha querido puntualizar respecto a una de las demandas sindicales que el acuerdo de desconvocatoria de 1990 sobre la atención en arrollamientos no se encuentra vigente en la actualidad, ya que dicho texto quedó formalmente derogado en el marco del X Convenio Colectivo de la antigua Renfe. Con todo ello, la compañía insiste en su disposición al diálogo, recordando que gran parte de las exigencias actuales exceden la capacidad operativa de la propia empresa y dependen de la coordinación administrativa general.
