El 19% de las empresas cántabras sigue expuesto al riesgo de impago
El tejido productivo de Cantabria muestra signos moderados de recuperación en su indicador general de riesgo de impago empresas cántabras, aunque los datos analizados revelan vulnerabilidades estructurales persistentes que suscitan preocupación entre los expertos económicos. Según la radiografía elaborada a partir de la herramienta de analítica avanzada Insight View de Iberinform, el 19% de las compañías de la región continúa presentando un riesgo máximo o elevado de impago. Aunque esta cifra representa una bajada de dos puntos porcentuales en comparación con el ejercicio anterior, todavía se encuentra cinco puntos por encima del 14% que registraba este mismo indicador antes de la crisis sanitaria global.
Que una de cada cinco entidades mercantiles mantenga estas dificultades financieras tras un lustro de notable crecimiento a escala nacional evidencia una debilidad estructural en el tejido empresarial local. Este escenario negativo coincide de forma paralela con un incremento en las disoluciones de sociedades y en los concursos de acreedores, una tendencia preocupante que contrasta de manera simultánea con la creación constante de nuevas empresas en el territorio cántabro, lo que refleja un ecosistema dual y en plena transformación.
Peso de la industria y estructura del tejido empresarial
El análisis pormenorizado del entorno económico regional expone grandes contrastes en cuanto al volumen de negocio y la actividad sectorial. El comercio agrupa al 17% de las compañías y concentra el 28% de la actividad económica autonómica. Sin embargo, el pilar fundamental que sostiene la economía regional sigue siendo el sector industrial. Aunque las empresas industriales representan únicamente el 7% del tejido local, consiguen generar el 33% de toda la cifra de negocio, un nivel de concentración sectorial que muy pocas comunidades autónomas logran alcanzar en el panorama nacional.
Dentro del entramado industrial de Cantabria destacan subsectores clave como la química, la metalurgia, la alimentación y la automoción. En estos ámbitos operan las grandes factorías de referencia que traccionan la economía, tales como SEG Automotive, Nissan, Solvay, Nestlé, GSW, Bridgestone, Lafuente y Reinosa Forgings & Castings. Por su parte, la construcción y el sector inmobiliario aglutinan el 28% de las sociedades, pero su aportación a la facturación total se reduce al 6%. La hostelería engloba al 13% de las empresas con un 3% de las ventas, los servicios a empresas representan el 12% del censo y un 3% de la facturación, mientras que el sector primario se limita al 2% de las sociedades y el 1% de las transacciones económicas.
Madurez y retos estructurales de la economía de Cantabria
La estabilidad del riesgo crediticio regional también está condicionada de manera notable por la dimensión de sus organizaciones. Las microempresas conforman el 72% del tejido productivo, pero su aportación conjunta apenas alcanza el 10% de la facturación total de la región. En la orilla opuesta, las grandes corporaciones, que representan el 1% del censo empresarial, concentran el 48% de las ventas totales, evidenciando una fuerte polarización en el tamaño de las compañías que operan en la comunidad autónoma.
La antigüedad de las compañías es otro factor determinante en la radiografía elaborada a partir de los datos de Cantabria Económica. Las firmas con más de 25 años de trayectoria suponen el 21% del total y acaparan el 57% de la facturación. En contraste, las empresas constituidas durante la última década representan el 37% de las sociedades pero apenas logran el 10% de las ventas. La llegada de la digitalización y la globalización no ha alterado de forma sustancial este modelo económico tradicional, que sigue apoyándose fuertemente en las grandes factorías industriales y en la contratación pública. La irrupción del sector tecnológico ha impulsado el empleo, pero su impacto en la facturación global sigue siendo limitado debido a una menor ratio de ventas por trabajador en comparación con las industrias tradicionales o el comercio de gran volumen.
