Revisión al alza del PIB y dinamismo del consumo privado
La economía española mantiene un notable dinamismo en este ejercicio a pesar del complejo contexto internacional y del encarecimiento de la energía. Según las nuevas proyecciones publicadas por la institución, la previsión crecimiento Banco de España experimenta una mejora de tres décimas respecto a los cálculos anteriores, situando el avance del Producto Interior Bruto (PIB) en el 2,6% para el conjunto del año. Este pronóstico se alinea con las estimaciones de otros organismos de análisis como BBVA Research.
El supervisor, dirigido por José Luis Escrivá, fundamenta esta revisión positiva en la fortaleza del consumo privado, la creación de empleo y el crecimiento demográfico. En concreto, el consumo de los hogares repuntará un 3% —cuatro décimas más de lo previsto inicialmente—, mientras que el gasto público aumentará un 2,1% en un contexto donde el gasto del Estado continúa creciendo pese a las advertencias de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). La institución señala que el consumo privado continúa siendo el principal motor de la actividad económica, aunque se prevé una moderación gradual en los próximos trimestres.
La energía dispara la inflación hasta el 3,9%
A pesar de la solidez de la actividad económica, el informe macroeconómico advierte de importantes tensiones sobre los precios. Las previsiones macroeconómicas contemplan un incremento de tres décimas en la inflación general, que alcanzará una media del 3,9% al cierre del año, superando con holgura los registros del ejercicio precedente. Las presiones proceden tanto de la volatilidad en los mercados energéticos como de la persistencia de costes elevados en el sector servicios, factores que han motivado una actualización al alza por parte del Banco de España respecto a sus proyecciones de junio.
Por su parte, la inflación subyacente —que excluye los componentes más volátiles como la energía y los alimentos frescos— se elevará hasta el 3,4% para este año. Las autoridades económicas recuerdan que este escenario inflacionario difiere de manera notable del observado en el promedio de la Unión Económica y Monetaria (UEM), ensanchando el diferencial desfavorable para España y situando la brecha en niveles significativos respecto a los socios europeos.
Impacto en la tarifa eléctrica y el diferencial europeo
El encarecimiento de la electricidad constituye uno de los principales motores de este desvío inflacionario. El análisis sectorial publicado por Europa Press detalla que el sistema de fijación de precios en España traslada de forma mucho más rápida las oscilaciones de los mercados mayoristas a los consumidores finales. Alrededor de un 27,5% de los hogares se mantenían adheridos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), una tarifa sujeta a volatilidades dinámicas poco comunes en el resto de socios comunitarios.
Durante los meses estivales, la menor aportación de las energías renovables obligó a recurrir con mayor frecuencia a los ciclos combinados de gas. Esta dependencia elevó el precio medio mayorista hasta los 143 euros por megavatio hora (MWh) en septiembre. El repunte en el Mercado Ibérico del Gas (Mibgas), espoleado por las tensiones geopolíticas y la inestabilidad en Oriente Próximo, ha provocado que el componente eléctrico español mantenga un diferencial muy acusado frente a la media europea, explicando una parte sustancial del diferencial inflacionario del componente energético.
Moderación en el empleo y perspectivas para 2027
En el ámbito laboral, el informe advierte de una paulatina ralentización en la creación de puestos de trabajo. El crecimiento del empleo se situará en el 2% para este ejercicio, dos décimas por debajo de lo estimado previamente, con una tasa de paro que se prevé cierre en el 10%. A pesar de este freno, la afiliación a la Seguridad Social se ha visto respaldada por el proceso de regularización de ciudadanos extranjeros, que ha permitido incorporar a miles de nuevos afiliados al sistema laboral español.
De cara al próximo año, el organismo supervisor anticipa que el PIB mantendrá un avance del 2,2%, compensando un entorno exterior y unas condiciones monetarias algo más desfavorables. No obstante, las presiones sobre los precios persistirán, proyectando un IPC armonizado del 3,7% en 2027 y una tasa de desempleo que descenderá ligeramente hasta el 9,7%, mientras que la inversión residencial y el sector de la vivienda continúan enfrentándose a retos estructurales por la escasez de oferta y el incremento de los costes de construcción.
