La casa real noruega ha confirmado este viernes el fallecimiento de la princesa Astrid a los 94 años de edad, un trágico suceso que muere la princesa astrid de noruega en un momento de profundo luto para la institución. La desaparición de la princesa se produce de manera casi simultánea al adiós de su hermano menor, el difunto rey Harald, cuyo funeral de Estado se celebró apenas dos días antes en la catedral de Oslo. El actual monarca, Haakon VIII, ha expresado el dolor de la familia y ha ordenado que las banderas del Palacio Real ondeen a media asta en señal de duelo.
Fallecimiento de la princesa Astrid a los 94 años
El deceso de la princesa Astrid marca el fin de una era para la monarquía nórdica. Su fallecimiento llega solo dos semanas después de que el país despidiera al rey Harald, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años, un acontecimiento que elevó al trono a su hijo, Haakon VIII. A pesar de arrastrar problemas de salud recientes —incluyendo complicaciones cardíacas que requirieron la implantación de un marcapasos y un ingreso hospitalario del que recibió el alta a principios de agosto—, la princesa hizo un esfuerzo supremo para estar presente en las exequias de su hermano. El pasado miércoles, acudió a la ceremonia religiosa en la catedral de la capital y al posterior sepelio privado en la Fortaleza de Akershus, desplazándose en silla de ruedas y situándose en un segundo plano debido a su frágil estado físico.
Las palabras del rey Haakon VIII y el luto oficial
Tras conocerse la noticia, el rey Haakon VIII emitió un comunicado oficial en nombre de la familia real lamentando la pérdida de su tía. El monarca destacó que la princesa representó a la Corona con una calidez excepcional, un firme sentido del deber y un sentido del humor contagioso que la convirtió en el pilar de numerosas reuniones familiares. Como medida de respeto institucional, la jefatura del Estado dispuso que las banderas del Palacio Real se arriaran a media asta, un protocolo que se repetirá el día en que se celebre su funeral oficial, cuya fecha exacta aún está por determinar.
Una vida dedicada a la Corona y su última aparición pública
La trayectoria pública de la princesa Astrid estuvo marcada por un fuerte compromiso institucional desde su juventud. Tal y como recuerdan las crónicas de Expansión, con apenas 22 años tuvo que asumir el rol de primera dama de Noruega tras el trágico fallecimiento de su madre, la princesa heredera Märtha, en 1954. Desempeñó estas funciones de forma ininterrumpida durante 14 años, convirtiéndose en la mano derecha de su abuelo, Haakon VII, y posteriormente de su padre, Olav V, hasta que la princesa Sonia asumió el cargo tras su matrimonio con Harald en 1968. A pesar de ello, Astrid continuó representando a la monarquía en innumerables compromisos oficiales prácticamente hasta el final de sus días, mostrando una especial sensibilidad hacia los colectivos más vulnerables y desfavorecidos de la sociedad.
Antecedentes históricos y vida personal
La vida de la princesa estuvo condicionada por los grandes acontecimientos del siglo XX. Nacida en 1932, experimentó en su infancia la invasión de la Alemania nazi en abril de 1940, viéndose obligada a exiliarse junto a su familia en Estados Unidos bajo la protección del presidente Franklin D. Roosevelt, un episodio que marcó su memoria hasta el final de sus días. En el plano personal, su matrimonio en 1961 con el regatista y medallista olímpico Johan Martin Ferner generó una notable controversia en la época debido a que él era divorciado, lo que obligó a buscar una solución eclesiástica especial. La pareja, que crio a cinco hijos (Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian), mantuvo un sólido vínculo hasta el fallecimiento de Ferner en 2015. Hoy, la casa real y los ciudadanos noruegos despiden a una figura clave de su historia reciente.
