Aprobación del DORA III y volumen de inversión
El Consejo de Ministros ha dado luz verde al nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el periodo comprendido entre 2027 y 2031. Esta planificación estratégica fija una cuantía global cercana a los 13.000 millones de euros destinada a transformar y modernizar la red de aeropuertos gestionada por la empresa pública Aena, adscrita al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. El sector aeronáutico y aeroportuario representa un pilar fundamental para la economía nacional, al aportar casi el 6% del Producto Interior Bruto (PIB) y sostener aproximadamente 600.000 empleos directos e indirectos, además de constituir la puerta de entrada para el 80% de los turistas internacionales que visitan el país.
Durante la presentación del plan, el ministro Óscar Puente subrayó que España se consolida como un referente internacional en la materia, destacando que el país es el único de la Unión Europea que no solo ha recuperado por completo el volumen de tráfico de pasajeros previo a la crisis sanitaria global, sino que lo ha superado con un incremento cercano al 20%. La urgencia de este gran despliegue presupuestario responde al reto de acomodar las infraestructuras a un crecimiento constante de la demanda y a la necesidad de descongestionar los nudos críticos de la red estatal.
Contención de tasas y modelo de autofinanciación
Uno de los aspectos más debatidos durante la tramitación del marco regulatorio ha sido la evolución de las tarifas que abonan los pasajeros. La resolución adoptada por el Ejecutivo establece un incremento medio anual del 0,33% a lo largo del quinquenio, lo que equivale a una subida acumulada del 1,65% o de apenas tres céntimos de euro por pasajero al año. Esta medida se alinea con la senda aprobada para zanjar la pugna de tasas aéreas, manteniéndose en un punto intermedio entre las pretensiones iniciales de Aena —que abogaba por alzas más acusadas para sostener su plan de negocio— y las demandas de rebajas drásticas planteadas tanto por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) como por las principales asociaciones de aerolíneas.
El Ejecutivo ha insistido en que todo el proyecto descansa estrictamente sobre un modelo de autofinanciación. Según los datos oficiales facilitados tras el Consejo de Ministros, ni un solo euro de este plan procede de los Presupuestos Generales del Estado ni de impuestos directos de los ciudadanos. La financiación se nutre íntegramente de los recursos propios de Aena, divididos en 9.991 millones de euros procedentes de la inversión regulada vinculada a la actividad aeronáutica y otros 3.000 millones adicionales orientados a actividades comerciales internas en las terminales, tales como alquileres de locales y espacios comerciales.
Reparto territorial de las inversiones en la red
El diseño de esta inversion aeropuertos espanoles contempla una distribución territorial detallada para atender las necesidades específicas de los enclaves con mayor densidad de tráfico. El aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas acaparará la partida más cuantiosa con 4.477 millones de euros, enfocados en la unificación de las terminales T1, T2 y T3 en un único edificio anexo de controles y en la ampliación de la T4. Por su parte, Cataluña recibirá 1.962 millones de euros, de los cuales 1.765 millones se reservarán para acometer la primera fase de la ampliación del aeropuerto de Barcelona-El Prat.
El mapa inversor también asigna 1.807 millones de euros a los aeropuertos del archipiélago canario, mientras que la Comunitat Valenciana percibirá más de 1.270 millones de euros —divididos entre los 868 millones destinados a Alicante-Elche y los 402 millones orientados a Valencia para mejorar accesos, aparcamientos y controles de seguridad—. Las Islas Baleares contarán con una partida superior a los 1.000 millones de euros para adaptar instalaciones como Palma de Mallorca, Ibiza y Menorca a las exigencias del Espacio Schengen, y el aeródromo de Málaga-Costa del Sol gestionará más de 830 millones de euros.
Crecimiento del tráfico y reacciones del sector
El contexto operativo que respalda la aprobación del DORA III viene marcado por sucesivos hitos históricos en el tránsito de pasajeros. La red estatal cerró agosto con un nuevo récord mensual de 41 millones de pasajeros, lo que representa un repunte del 4,7% respecto al ejercicio anterior y confirma la resiliencia del sector frente a incertidumbres geopolíticas y el encarecimiento de los carburantes. Ante este escenario, las asociaciones de aerolíneas han reaccionado con prudencia. Desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), su presidente Javier Gándara ha valorado positivamente que se haya optado por una senda moderada, aunque ha reclamado vigilancia para evitar que el gestor aeroportuario obtenga retornos regulados excesivos. En la misma línea, aerolíneas como Ryanair han acogido con alivio que el Gobierno rechazara las propuestas alcistas más elevadas, si bien han lamentado que no se hayan aprovechado los márgenes para impulsar con mayor ambición el crecimiento operativo a corto plazo.
