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El renacer de los dulces tradicionales esta Navidad: los cordobeses apuestan por volver a lo artesanal

El pastel cordobés y los manoletes se han convertido este año en unos de los grandes protagonistas de la Navidad en la provincia, impulsando un renovado interés de los cordobeses por los dulces tradicionales y la pastelería artesanal. En una época marcada por la globalización gastronómica y la omnipresencia de productos industriales, los ciudadanos están recuperando sabores ligados a la memoria familiar, al patrimonio local y a los rituales festivos que definen la identidad culinaria de la región.

Este cambio de tendencia no surge por casualidad. Según los obradores consultados, la demanda de dulces típicos de Córdoba ha aumentado de forma significativa desde principios de diciembre, tanto para consumo propio como para envíos a otras provincias. Los pedidos online y las compras para compartir en reuniones familiares han experimentado un crecimiento notable, impulsados por el deseo de volver a lo auténtico en un momento del año en el que la gastronomía juega un papel fundamental.

pastel cordobés y manoletes

El pastel cordobés y los manoletes vuelven al centro de la mesa navideña

Entre los productos más solicitados, el pastel cordobés ha recobrado un protagonismo histórico. Este dulce, elaborado con hojaldre artesano y tradicionalmente relleno de cabello de ángel, se ha consolidado como símbolo de celebración. Aunque siempre ha sido un clásico de la fiesta de San Rafael, su consumo en Navidad ha aumentado de forma evidente durante los últimos años.

Pasteleros locales explican que muchos clientes buscan “sabores de antes”, recetas sin artificios y dulces que representen la esencia culinaria de la ciudad. La calidad de los ingredientes y la elaboración manual son factores clave en esta nueva ola de interés. En este sentido, obradores como el Obrador San Rafael confirman que la recuperación del consumo tradicional está directamente ligada a la necesidad de autenticidad en tiempos de aceleración social.

Además, el pastel cordobés presenta una ventaja poco habitual respecto a otros dulces de temporada: su excelente conservación. Puede mantenerse en perfecto estado hasta diez días sin refrigeración, un aspecto que se ha vuelto especialmente atractivo para consumidores que desean hacer envíos a familiares que viven fuera.

Manoletes y dulces individuales: el formato que triunfa en reuniones y eventos

Aunque el pastel cordobés es el gran abanderado de la tradición, los manoletes se han posicionado como la alternativa más práctica para reuniones, desayunos de empresa o celebraciones familiares. Se trata de pequeñas piezas de hojaldre rellenas que permiten degustar la tradición cordobesa de manera individual, sencilla y elegante.

Este formato ha ganado terreno en las últimas Navidades, impulsado por la tendencia a preparar bandejas variadas y opciones para todos los gustos. Tanto los residentes como los visitantes buscan productos representativos que no solo estén buenos, sino que también transmitan historia. En este contexto, los manoletes se han convertido en embajadores naturales de la repostería cordobesa.

Pastelerías tradicionales, como pastelería san rafael, señalan que su popularidad crece también por su capacidad de conservación y porque permiten compartir sabores típicos sin necesidad de cortar piezas mayores. El auge de las reuniones informales, los encuentros de amigos y los desayunos navideños ha consolidado este dulce como uno de los favoritos del invierno.

El valor cultural de los dulces típicos de Córdoba

El interés por los dulces típicos de Córdoba va mucho más allá de lo gastronómico. Son un símbolo cultural que representa tradiciones familiares, festividades locales y recetas transmitidas de generación en generación. En un momento en el que la recuperación del patrimonio culinario se ha convertido en un movimiento global, Córdoba destaca por la diversidad y riqueza de sus dulces tradicionales.

Expertos en gastronomía local coinciden en que la repostería artesana es una de las manifestaciones más visibles del pasado culinario de la ciudad. Tanto el pastel cordobés como los manoletes son productos que han sobrevivido al paso del tiempo gracias al trabajo constante de obradores locales y al compromiso de los consumidores por mantener vivas las tradiciones.

El auge actual no solo beneficia a las pastelerías, sino que también consolida una parte de la identidad cordobesa que, según muchos, estaba quedando relegada en el mercado masivo de dulces industriales.

Un nuevo impulso para el obrador tradicional

Mientras el consumo industrializado pierde atractivo, los obradores artesanales se han convertido en protagonistas indiscutibles de esta Navidad. Negocios como el obrador san rafael destacan que el crecimiento de ventas ha sido especialmente notable en el canal online, donde los envíos de pastel cordobés y manoletes a otras provincias y comunidades han aumentado significativamente.

El consumidor actual busca transparencia, calidad y una conexión emocional con los productos que compra. Este contexto favorece a las empresas familiares que conservan métodos tradicionales y que ponen en valor la autenticidad de sus elaboraciones.

La Navidad de este año confirma una tendencia que ya venía gestándose: el resurgir de los sabores de siempre. Córdoba vuelve a mirar a sus orígenes culinarios y sitúa de nuevo a sus dulces artesanos en el centro de la celebración. Y en ese renacer, el pastel cordobés y los manoletes se consolidan como símbolos vivos de un patrimonio que, lejos de desaparecer, renace con más fuerza que nunca.

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Tendencia al ocio gastronómico en destinos turísticos del sur de Gran Canaria

El sur de Gran Canaria continúa consolidándose como uno de los destinos turísticos más dinámicos del archipiélago, no solo por su clima privilegiado y sus playas emblemáticas, sino también por la creciente relevancia del turismo gastronómico. En los últimos años, zonas como Maspalomas, Meloneras o Playa del Inglés han visto cómo la oferta culinaria se ha convertido en un reclamo clave para visitantes nacionales e internacionales. Esta tendencia está transformando la experiencia del turista, que ahora busca mucho más que sol y playa: quiere sabores, cultura local y espacios donde disfrutar de la cocina con identidad.

En este nuevo escenario, restaurantes emblemáticos como Asador El Poncho han logrado posicionarse como referentes gracias a su apuesta por la calidad, la autenticidad y la experiencia culinaria completa. El visitante actual exige propuestas diferentes, y el sector gastronómico del sur de Gran Canaria está respondiendo con propuestas innovadoras y cada vez más especializadas.

turismo gastronómico

El auge del turismo gastronómico en el sur de Gran Canaria

El concepto de turismo ha evolucionado, y ahora el viajero busca vivencias que conecten con la cultura local. En Gran Canaria, este fenómeno se refleja en el interés por la gastronomía tradicional, las carnes a la brasa, los platos con identidad isleña y las fusiones culinarias que combinan modernidad con raíces canarias.

Según diversos estudios turísticos de 2024 y previsiones para 2025, más del 60% de los visitantes de destinos vacacionales incorpora la gastronomía como un elemento central en sus decisiones de viaje. Maspalomas, conocida históricamente por su oferta hotelera y su entorno natural, ha tomado nota y ha impulsado un crecimiento notable en restaurantes especializados, experiencias gourmet y espacios que apuestan por rescatar los sabores auténticos.

En este contexto, los asadores, marisquerías y restaurantes de cocina tradicional han encontrado un escenario perfecto para destacar. El visitante quiere comer bien, quiere sentir que el destino también se disfruta a través del paladar. Esa es, precisamente, una de las claves del éxito del ocio gastronómico en el sur de la isla.

Maspalomas: un enclave privilegiado para disfrutar de la gastronomía

El clima estable, la afluencia constante de turismo internacional y las opciones de ocio durante todo el año convierten a Maspalomas en un centro estratégico para el crecimiento de la restauración. No es casualidad que, en los últimos tiempos, se haya incrementado el número de locales y propuestas culinarias que buscan atender a un turista más exigente.

Los visitantes que eligen esta zona buscan una mezcla de calidad, ambiente agradable y propuestas adaptadas tanto al público familiar como a parejas y grupos. El entorno de las dunas, los paseos junto al mar y la vida nocturna complementan una gastronomía que se ha convertido en un pilar fundamental del destino.

Asador El Poncho: tradición, calidad y experiencia en el corazón de Maspalomas

Dentro de esta tendencia creciente, Asador El Poncho destaca como uno de los restaurantes más recomendados para quienes buscan una experiencia culinaria auténtica basada en carnes a la brasa, productos seleccionados y un trato cercano que ha fidelizado tanto a turistas como a residentes.

Ubicado en una de las zonas más concurridas y accesibles de Maspalomas, El Poncho combina un ambiente cálido, una cocina honesta y una propuesta gastronómica que apuesta por la excelencia. Su oferta se basa en carnes de primera calidad, cortes argentinos, parrilla tradicional y platos elaborados con técnicas que respetan el sabor original del producto.

La calidad del servicio y la personalidad del restaurante lo han convertido en una parada obligatoria para quienes desean disfrutar de una cena memorable durante su estancia en el sur de Gran Canaria. Además, la experiencia está diseñada para adaptarse tanto a familias como a parejas o grupos que buscan una comida especial durante sus vacaciones.

La gastronomía como motor del turismo en temporadas altas y bajas

Uno de los factores que más influyen en la consolidación del ocio gastronómico en Gran Canaria es su capacidad para atraer visitantes durante todo el año. A diferencia de otros destinos altamente estacionales, el sur de la isla mantiene una actividad turística constante, lo que permite a los restaurantes ofrecer experiencias estables y de calidad, independientemente de la época del año.

Eventos especiales, puentes festivos, cenas de empresa, comidas familiares y celebraciones durante la temporada de invierno han impulsado aún más el interés por reservar en restaurantes con buena reputación. En este sentido, El Poncho se ha convertido en un referente para cenas de grupo, celebraciones y encuentros gastronómicos, especialmente entre visitantes que desean disfrutar de una propuesta más personal y cuidada.

Tendencias para 2025: más calidad, más experiencias, más valor gastronómico

La evolución del turista hacia un perfil más exigente y con mayor interés por la gastronomía plantea nuevos retos para los restaurantes del sur de Gran Canaria. Las tendencias para 2025 apuntan a:

  • Mayor demanda de productos de calidad

  • Experiencias culinarias personalizadas

  • Ambientes que combinen buena comida con ocio

  • Propuestas adaptadas a visitantes internacionales

  • Cenas temáticas y menús especiales para eventos

Restaurantes como Asador El Poncho ya están alineados con estas tendencias, ofreciendo una propuesta gastronómica basada en la autenticidad y en la experiencia global del cliente, elementos clave en la fidelización del turista y en la competitividad del destino.

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Córdoba se posiciona como destino gastronómico de invierno gracias a sus dulces tradicionales

Los dulces típicos de Córdoba se han convertido este invierno en uno de los grandes reclamos turísticos de la ciudad, atrayendo a visitantes nacionales e internacionales que buscan experiencias culinarias auténticas y ligadas a la tradición. El aumento del turismo gastronómico en los meses fríos, especialmente durante diciembre y enero, ha impulsado a Córdoba a consolidarse como un destino de referencia para quienes desean descubrir sabores que forman parte de su identidad cultural desde hace siglos.

A diferencia de otros destinos que centran su atractivo en actividades estivales, Córdoba ha demostrado que su gastronomía invernal es capaz de generar un flujo constante de visitantes. Este fenómeno está directamente relacionado con el creciente interés por la repostería tradicional y por productos elaborados de manera artesana, un campo en el que la ciudad destaca de forma especial.

dulces típicos de córdoba

El auge turístico impulsado por los dulces típicos de Córdoba

Los expertos en turismo coinciden en que la oferta gastronómica ha pasado de ser un complemento a convertirse en un motor principal en la elección de destinos de invierno. En este contexto, los dulces típicos de Córdoba ocupan un lugar privilegiado, no solo por su calidad sensorial, sino por la historia que los acompaña.

Entre los más destacados, el pastel cordobés sigue siendo una de las elaboraciones más icónicas del invierno. Aunque tradicionalmente ligado al arcángel San Rafael, su consumo se ha extendido a lo largo de todo el invierno, especialmente durante las semanas navideñas. Su hojaldre artesano y su característico relleno de cabello de ángel han conquistado a los viajeros que buscan productos con alma y arraigo local.

Por su parte, los manoletes, pequeñas piezas de hojaldre con una identidad muy marcada dentro de la repostería cordobesa, están experimentando un auge notable entre los visitantes más jóvenes. Su formato individual los hace ideales para degustaciones rápidas, rutas gastronómicas o desayunos de invierno, donde descubrir sabores tradicionales se convierte en una actividad turística en sí misma.

Un mapa dulce que recorre la ciudad: tradición, identidad y turismo

La ruta gastronómica de invierno en Córdoba no solo incluye restaurantes y bares, sino también obradores tradicionales que mantienen viva la esencia de la repostería local. Establecimientos como el Obrador San Rafael reciben cada invierno a cientos de visitantes que buscan probar elaboraciones artesanas, elaboradas con técnicas tradicionales que se han transmitido durante generaciones.

La demanda creciente ha llevado a algunos obradores a ofrecer visitas guiadas, demostraciones de hojaldre y explicaciones sobre el origen de los dulces más representativos de la ciudad. Muchos turistas no solo desean probar los productos, sino también comprender su historia y su importancia dentro del patrimonio cultural cordobés.

Las cifras respaldan esta tendencia: según datos del sector, los pedidos de dulces artesanos durante los meses de diciembre y enero han aumentado de manera sostenida en los últimos cinco años. Y no solo entre turistas: los propios cordobeses están redescubriendo el valor de lo local, apostando por productos que forman parte de su memoria emocional y colectiva.

Pastelería local: un atractivo que genera economía y cultura

La importancia de la repostería artesanal va más allá del turismo y el consumo puntual. En Córdoba, la pastelería tradicional constituye un sector que impulsa la economía local y preserva un conocimiento culinario único en la península. Un claro ejemplo es pastelería san rafael, uno de los establecimientos que más ha contribuido a la difusión de estas elaboraciones gracias a su especialización en productos típicos, elaborados con procesos artesanales y materias primas de alta calidad.

Los responsables del obrador explican que el crecimiento del turismo gastronómico de invierno se nota especialmente en los pedidos online. Cada vez más visitantes que han probado los dulces durante su estancia en la ciudad solicitan envíos a sus hogares semanas o meses después. Este fenómeno ha permitido que los sabores cordobeses traspasen fronteras y se posicionen no solo como reclamo turístico, sino como productos de consumo habituales en otras provincias.

Dulces típicos de Córdoba: el nuevo emblema del invierno

La identidad gastronómica que impulsa el turismo

El clima suave, la oferta cultural y el patrimonio histórico de Córdoba ya eran razones de peso para visitar la ciudad en invierno. Sin embargo, la irrupción de los dulces típicos de Córdoba como atractivo turístico ha añadido un valor diferencial que ningún otro destino puede replicar.

El pastel cordobés, los manoletes, los alfajores y otros dulces artesanos han dejado de ser productos exclusivamente locales para convertirse en embajadores de la ciudad. Su presencia en ferias gastronómicas, reportajes de viajes y recomendaciones de influencers especializados ha reforzado esta tendencia, situando a Córdoba en un mapa culinario cada vez más competitivo.

Una tendencia que seguirá creciendo

Los profesionales del sector afirman que nos encontramos solo ante el comienzo del posicionamiento de Córdoba como referente gastronómico invernal. El arraigo cultural de sus dulces, unido al interés creciente por la repostería tradicional, asegura que esta corriente continuará fortaleciéndose en los próximos años.

Si algo demuestra este fenómeno es que la conexión entre comida, tradición y territorio funciona como un poderoso imán turístico. Y en esa ecuación, los dulces cordobeses —el pastel cordobés, los manoletes y todas las elaboraciones artesanas que forman parte del recetario local— juegan un papel decisivo para consolidar a Córdoba como destino gastronómico de invierno.

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La industria del mármol y la piedra natural está viviendo un proceso de transformación hacia prácticas más sostenibles. Con el objetivo de reducir el impacto ambiental y mejorar la eficiencia de los procesos, iniciativas como ACVstone están marcando un antes y un después en la forma en que se extrae, elabora y utiliza la piedra natural. Empresas referentes en el sector, como Mármoles Iznájar, están adoptando estas prácticas, combinando tradición artesanal con innovación tecnológica para ofrecer productos de calidad y responsables con el medio ambiente.

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